28 marzo, 2012

Grial Lunar

Anomalías gravitatorias en la Luna.
Créditos: Konopliv et al. Icarus 150, 1–18 (2001).

26 de Marzo de 2012


Una nueva misión para cartografiar el campo gravitatorio de la Luna. 


El 10 de Septiembre de 2011 NASA lanzó los satélites Gravity Recovery and Interior Laboratory (GRAIL) en una misión a la Luna. GRAIL-A y GRAIL-B son dos naves casi idénticas, excepto que B está diseñado para seguir a A alrededor de la Luna en la misma órbita. El Sistema de Rango Gravitatorio Lunar medirá las distancias entre las dos naves, buscando pequeñas desviaciones causadas por concentraciones de masa anómalas o déficits bajo la superficie de la Luna.

En la imagen de hoy, se cartografiaron áreas anómalas de expectativas incrementadas o disminuídas por el Lunar Prospector en 1998-1999. Cualquier zona en amarillo indica lo que los modelos computerizados de la Luna predecían. El rojo y el púrpura significan que hay un campo gravitatorio mayor que el esperado, mientras que los azules y verdes indican un campo gravitatorio menor. En la izquierda las concentraciones rojas que no se corresponden con las simulaciones se corresponden con los grandes mares de la Luna . Los cinco mayores mares son Mare Imbrium, Mare Serenitatus, Mare Crisium, Mare Humorum y Mare Nectaris. En la derecha, la cara oculta de la Luna, se pueden ver áreas circulares de menor gravedad.


Hay una gran diferencia de altitud entre los dos hemisferios, además. La cara visible de la Luna es plana, con vastos mares, mientras que el lado oculto está dominado por montañas y lleno de cráteres. Esta considerable dicotomía recuerda al planeta Marte.


En anteriores artículos de Imagen del Día (TPOD), se compararon los polos norte y sur de Marte. El polo sur de Marte está cubierto de polvo y derrubios mayores en área que el estado de Texas, unos 430,000 kilómetros cuadrados. Hay miles de cráteres en cada escala: desde el cráter más grande del Sistema Solar, la planicie de Hellas, hasta algunos demasiado pequeños para verse con las cámaras de más alta resolución.

El polo norte de Marte podría considerarse un cráter en sí mismo, puesto que, como los instrumentos topográficos revelan, las latitudes norteñas están seis kilómetros por debajo de la altura media del planeta. ¿Será la meseta central en el polo norte el "pico central" de una vasta formación circular?

Esta correspondencia con características similares en la Luna es sorprendente. Podría ser que ambos, Marte y la Luna experimentaran el mismo tipo de fuerzas en algún periodo. ¿Fueron aquellas fuerzas el resultado de impactos de cuerpos rocosos, vulcanismo o agua fluyendo y vaciando océanos ahora extintos? ¿Pudieron realmente venir de una fuente que rara vez consideran los científicos planetarios: la electricidad?   

Los teóricos del Universo Eléctrico asumen que los planetas y lunas que existen en Sistema Solar podrían haber sido más energéticos eléctricamente en el pasado. Cada objeto celeste está aislado en una cubierta de carga individual. Sin embargo, si esas cubiertas se tocan, se puede intercambiar carga eléctrica. Esos intercambios electromagnéticos son los que podrían haber creado lo que vemos hoy.

Las anomalías magnéticas en la Luna exhiben material de albedo alto también asociado con áreas de magnetismo de la corteza impresas en la superficie lunar. Es probable que las anomalías magnéticas y las de masa estén relacionadas.


Cuando un arco eléctrico circula alrededor de un cuerpo como la Luna, a medida que oscila arriba y abajo en un campo electromagnético, excava material del mismo. En algún momento del pasado reciente, un flujo de carga eléctrica parece haber vulnerado la Luna, quitando material de un hemisferio (la cara visible) y depositándolo en el otro (la cara oculta).


Las descargas de plasma que perduran antes de saltar a otro lugar excavarán un cráter mientras derriten el material de los alrededores. Los electrones son arrancados hacia el centro del canal de descarga, haciendo jirones las rocas y arrastrando el material neutro con ellos. El polvo finamente dividido es succionado en el vórtice del canal y eyectado al espacio. Esto explica por qué las partes bajas de los mares lunares son suaves y planos con pocos o casi ningún derrubio. Las corrientes eléctricas subsuperficiales tienden a fundir y concentrar la materia, lo que explica también por qué hay anomalías de masa asociadas con los mares.

Puesto que es en los hemisferios y no en los polos de la Luna donde parece haber ocurrido la actividad más intensa, no está fuera de consideración que la Luna no esté en su orientación original respecto a la Tuerra. Lo que llamamos las caras visibles y oculta de la Luna, podrían haber sido alguna vez las dos regiones polares.


Stephen Smith


Traducción: Roberto Conde


Original en thunderbolts.info