31 marzo, 2012

Nebulosas incubadoras de estrellas

La región de formación estelar Gum 19. Créditos: ESO
29 de Marzo de 2012


¿Qué impulsa la formación estelar en algunas nebulosas?


El astrónomo australiano Colin Stanley Gum compiló un amplio catálogo de nebulosas antes de su muerte en 1960. A Study of Diffuse Southern H-alpha Nebulae ("Un estudio de las Nebulosas H-alpha Difusas Meridionales"), consta de 85 imágenes que revelan actividad intensa en una variedad de objetos y estructuras alojadas en ellas: emisiones de ultravioleta extremo y rayos-X, estrellas supergigantes azules-blancas y regiones filamentosas.


Se supone que la formación estelar tiene lugar de acuerdo con teorías propuestas originalmente por Immanuel Kant y Pierre Simon Laplace en el siglo dieciocho. Los científicos y los periodistas científicos insisten en describir las nebulosas apelando a polvo "soplado" por "vientos" creados por "ondas de choque". Se dice que una nebulosa es una "incubadora de estrellas" cuando algunos puntos de radiación de rayos X indican que supuestamente han empezado nuevas reacciones de fusión termonuclear en la nube.


Las opiniones de consenso sugieren que las ondas de choque forman "vientos estelares" generados por supernovas que presionan las regiones de incubación estelar, haciendo que el tenue polvo y el gas se compriman a lo largo del frente de la onda de choque. Es ese iniciador el que arranca la formación estelar, aunque el cómo los vientos estelares "soplan" a través del espacio hasta que encuentran una nebulosa no se conoce. Otro problema asociado con la formación estelar es que los gases calentados por impacto deberían disiparse por el incremento de movimiento molecular, y no colapsar.


La hipótesis de la Estrella Eléctrica resuelve muchas ideas "inexplicables" que surgen de una falta de conocimiento acerca del plasma y los campos eléctricos en el espacio. En lugar de por efectos cinéticos, Gum 19 (y otras nebulosas) están  alimentadas por la electricidad. La densidad de energía eléctrica en el plasma polvoriento es mayor a lo largo de los ejes de los filamentos de las corrientes de Birkeland. Las corriente produce un campo electromagnético que arrastra a la materia a los filamentos desde el espacio que los rodea con más fuerza y desde un mayor volumen del que es posible con la gravedad. Cuando se acumula suficiente materia en los filamentos, empiezan a brillar. Las estrellas nacen a lo largo de los filamentos (como cuentas en una cuerda) en esos energéticos despliegues de electricidad.


La gravedad es una fuerza profundamente débil cuando se compara con la influencia de la de un campo eléctrico sobre las partículas ionizadas. Las estrellas más masivas, como las supergigantes azules-blancas de la nebulosa Gum, no son necesariamente más masivas que nuestro Sol, sino que están radiando con descargas eléctricas más poderosas. El tamaño de una estrella no está determinado por la gravedad.


Puesto que la gravedad es una fuerza débil, para que una nube de gas colapse bajo su propio peso tiene que estar fría y no tener campos magnéticos, de lo contrario serán empujadas a disiparse. Sin embargo, en las supuestas "guarderías estelares" que han sido observadas, las nuevas estrellas siempre están inmersas en regiones caóticas de polvo caliente, plasma energético y campos magnéticos. Solamente con una teoría de la Estrella Eléctrica se resuelven estas dicotomías.


Stephen Smith


Agradecimientos a Tiffany Dombrowski


Traducción de Roberto Conde