28 marzo, 2012

Sub-Europa

La luna de Júpiter, Europa (abajo a la izquierda) comparada con la Tierra y la Luna.
27 de Marzo de 2012

¿Podría existir un océano de agua líquida en Europa?


De acuerdo con una nota de prensa reciente, "Enviar un submarino a las profundidades del océano de la luna helada de Júpiter Europa es la misión en potencia más emocionante de la ciencia planetaria..." ¿Es esto una esperanza en vano?

Europa es la cuarta luna más grande de Júpiter, con un diámetro de 3122 kilómetros. En comparación como se muestra en la imagen de hoy, la Luna de la Tierra tiene un diámetro de 3476 kilómetros.

Cuando la Voyager 1 sobrevoló Europa en Marzo de 1979, seguida por la Voyager 2 en Julio, los especialistas de la misión se sorprendieron al ver una luna que parecía cubierta con agua helada. La ausencia de cráteres también era sorprendente, así como los canales sinuosos, llamados "flexi", que serpenteaban miles de kilómetros en patrones cicloides. Todas estas formaciones todavía tienen que ser explicadas en términos convencionales.

Notas de prensa anteriores han sugerido que hay lagos de agua dulce en Europa, justo por encima de un océano salado. Las teorías convencionales, basadas en simulaciones por ordenador, proponen una profunda capa de hielo kilométrica flotando sobre el mar sub-europeo. La superficie está "desacoplada" del océano, lo que significa que flota libremente. El hielo sufre deformaciones periódicas, creando fracturas por fatiga y gigantescas balsas de hielo. Se supone que los vastos icebergs flotantes chocan unos con otros porque el calor del interior de la luna perturba su movimiento.

El estado de las opiniones consensuadas es que el calor de Europa viene de la gravedad. Se dice que Júpiter   "amasa" con las mareas a la luna en su órbita, creando tanta fricción interna que derrite el hielo por debajo de la superficie. Junto con las putativas balsas de hielo, hay regiones caóticas en Europa: complejos de hielo destrozado orientados en cada dirección posible. También hay zanjas paralelas con crestas dobles, pero sin evidencias de fracturas. ¿El hielo rompiéndose una y otra vez produce extensos surcos paralelos con lo que parecen ser diques que los separan unos de otros?

La explicación oficial es que Europa está "quebrándose" repetidamente, aunque las imágenes de alta resolución contradicen este supuesto. Las enormes estrías son suaves, con una anchura casi constante, extendiéndose algunas veces por mil kilómetros o más. En muchos lugares a lo largo de las franjas pequeñas hay evidencia de borrado y emborronado del terreno, causado por las franjas mayores, sin roturas, erupciones ni congelación.

Las franjas negras gigantes en Europa revelan sus siluetas trenzadas. Da la impresión de que una columna cilíndrica de filamentos helicoidales las marcara sobre la superficie. Las bandas chamuscadas forman paralelogramos que en algunos casos son 50 kilómetros de largo y 20 kilómetros de ancho. La mayoría de los contornos a la largo del perímetro de estos rasgos han sido contraídos y revestidos con otros de naturaleza similar.

En un Universo Eléctrico, estos rasgos no son sorprendentes. Un arco eléctrico, circulando a través de la superficie, puede ser "pinzado" por su campo magnético en estrechos filamentos que llevan a otros filamentos a alinearse en paralelo.

Los canales de Europa no tienen un análogo en las fracturas de hielo en la Tierra. El hielo se rompe caóticamente, de modo que no se esperan variaciones en el grosor y la composición que se repitan a lo largo  de enormes distancias. Además, se observan patrones repetitivos en Europa. Las volutas y los bucles que cubren la luna han sido duplicados en laboratorio usando equipo de descarga de plasma.

Las simulaciones por ordenador que se basan en mareas, calentamiento interior u otros fenémonos rutinarios parecidos a los de la Tierra no están teniendo en cuenta la fuerza más poderosa de la naturaleza: la electricidad. El océano líquido de Europa es con mucha probabilidad una ilusión del modelado de los datos.


Traducción de Roberto Conde