11 abril, 2012

Adornos navideños eléctricos en la noche

NGC 2264, la nebulosa del Cono con las luces azules del cúmulo del Árbol de Navidad.
Créditos: ESO
9 de Junio de 2009

Las luces de un árbol de Navidad dependen de la energía eléctrica. También las luces del espacio.

El cúmulo del Árbol de Navidad contiene alrededor de 40 estrellas y se halla en la constelación de Monoceros (Unicornio), junto con la nebulosa del Cono. Ambos fueron descubiertos por William Herschel entre 1783 y 1786, aunque a la nebulosa del Cono la nombró L.S. Copeland. Una de las características más interesantes de la nebulosa es su forma de abeto extendiéndose hacia arriba desde la parte de abajo de la imagen del día. Parece estar coronada por una resplandeciente estrella decorativa en su ápice.


Los gases y el polvo que componen la estructura general de la nebulosa están encendidos por la luz ultravioleta emitida por las "estrellas jóvenes y calientes" que conforman el cúmulo. Como piensan habitualmente los astrónomos, se supone que el gas caliente radia luz ultravioleta—así debe ser puesto que la idea de que la electricidad alimente las estrellas de la misma forma que las ristras de bombillas en un árbol de Navidad es extraña para la interpretación convencional. 


Muchas nebulosas se etiquetan como "regiones de formación estelar" porque la ignición estelar depende de la condesación de la nube de gas molecular y polvo. La mayoría de los astrónomos asumen que una onda de choque de algún tipo es necesaria para que colapse la nube. Se dice que explosiones de supernova comienzan el colapso inicial y "siembran" la región con agrupaciones mayores que causarán que más polvo sea atraído hacia ellas a su vez.


La de NGC 2264 es otra historia contada acerca del nacimiento y la muerte de las estrellas en el útero de la gravedad y la inercia, pero hay ingredientes clave que faltan en la mezcla. ¿Dónde está la electricidad y las guías de onda electromagnéticas que se necesitan para alimentar las estrellas? Ambas se ignoran en favor de  reacciones termonucleares de fusión en los supercomprimidos núcleos de hidrógeno de las nuevas estrellas. Sin embargo, ¿Por qué el gas caliente colapsa en lugar de disiparse como insistiría la física termodinámica?


La teoría del Universo Eléctrico cuenta un relato más razonable. En lugar de "gas caliente y polvo comprimido", es plasma y campos magnéticos lo que forman las estrellas eléctricas. Corrientes de Birkeland alimentan la galaxia y previenen al plasma de dispersarse dentro de sus bobinas helicoidales de años luz de largo. Cuando la densidad de corriente eléctrica dentro de los filamentos es lo bastante alta, el plasma que transporta la corriente empieza a brillar y a "pellizcarse"(pinch) en plasmoides que finalmente se transforman en estrellas.


Cuando la tensión eléctrica es baja y el plasma contiene una baja concentración de polvo, sólo las estrellas de una nebulosa "se encienden" en descargas de modo arco. Donde la tensión eléctrica es mayor, como en el cúmulo del Árbol de Navidad, filamentos rizados, chorros, y las nubes de "gas" de alrededor pueden encenderse también. Por supuesto, las nubes de polvo pueden reflejar la luz de las estrellas cercanas, pero la NGC 2264 ilustra los filamentos característicos y el comportamiento parecido al de las células que se ve en los experimentos de plasma en laboratorio.


La luz de una nebulosa se produce por descarga eléctrica, de modo que no es raro que se genere luz ultravioleta o incluso rayos X por la intensidad de los arcos estelares. La interpretación correcta es que una nebulosa es un "tubo de gas de descarga" de laboratorio, similar a una luz de neón, que emite luces debido a la excitación eléctrica del gas. Así parece que ambos el árbol de Navidad de la habitación y el cúmulo del Árbol de Navidad operan de formas muy similares: ambos están encendidos a un circuito eléctrico.




Stephen Smith