13 abril, 2012

"Creación" eléctrica

La nebulosa de Orión en infrarrojo y en  rayos X(azul).
Créditos: AAAS/Science with ESA XMM-Newton y datos de NASA Spitzer


9 de Abril de 2012


El plasma de un millón de grados de la nebulosa de Orión no viene de la excitación cinética del gas frío, sino de las corrientes eléctricas del espacio.

Durante muchos años las teorías astrofísicas del desarrollo estelar y galáctico se han relegado a los procesos  de acción mecánica. Todo lo que vemos y todas las fuerzas que dan forma a la evolución de las increíbles estructuras que hemos descubierto han sido atribuídas al colapso de gas frío a través de la influencia gravitatoria. Las perspectivas convencionales atribuyen a las galaxias, estrellas, planetas, cometas y el mismo polvo estelar a los vórtices giratorios de materia comprimida. 

La compresión calienta el gas a medida que se reune por la gravedad, como sugiere la teoría. Las nubes de hidrógeno mil veces menos denso que un soplo de humo son de alguna manera capaces de obtener un  influjo hacia un centro común, creando una región de densidad incrementada que consiguen que se recoja más material aún y así sucesivamente. Finalmente, los átomos en la nube de gas no pueden resistir más la atracción hacia dentro—cae en el pozo de la fusión nuclear, convirtiendo el hidrógeno en helio y liberando una tormenta autosostenida de radiación. Ha nacido una estrella.


De este modo, se dice que un objeto que emite rayos X, rayos gamma y luz ultravioleta resulta de la compactación que ocurre cuando una estrella llega al punto en el que su salida energética no puede resistir más el influjo de la masa inercial. La fusión nuclear ha alcanzado el fin de su potencial y la envoltura estelar implosiona en lo que puede ser descrito como un "colapso gravitatorio". El rebote de ese cataclismo fuerza a las capas exteriores de la estrella a explotar hacia el espacio, formando nebulosas de emisión, chorros de materia y burbujas de elementos pesados que se expanden hacia afuera por miles de años luz.


Si la estrella es lo bastante grande, de acuerdo con las teorías estándar, el evento explosivo resultante se describe como una supernova—la violenta muerte de la estrella lanza ondas de gravedad hacia las nubes de gas de proto-estrellas cercanas, comprimiendo el gas de hidrógeno y empezando un ciclo secundario de nacimiento estelar.

Con la invención de telescopios más potentes y nuestra capacidad de colocar aparatos sensibles de detección en la órbita de la Tierra, los astrónomos están encontrando que las explicaciones más simplistas del pasado necesitan revisión. Más que un espacio permeado de frías y oscuras nubes de gas de hidrógeno solamente, hay vastas áreas donde el "plasma caliente" está transportando energía a través de muchos parsecs.

En un anuncio de 2007 de la Agencia Europea del Espacio (ESA—European Space Agency), el observatorio satélite de rayos X XMM-Newton ha revelado la presencia de "plasma fluyendo" a alrededor de un millón de grados Kelvin en la nebulosa de Orión. El descubrimiento fue una sorpresa, porque el equipo de investigación nunca esperó encontrar tal "gas caliente" allí.

Manuel Güdel, un miembro del equipo de investigación, dijo:

"No lo buscábamos—realmente encontramos esta emisión difusa por casualidad mientras mirábamos los muchas fuentes puntuales de rayos X en el campo. Como investigadores anteriores no habían informado de emisión de rayos X difusas en tales regiones de formación estelar, sino que estaban más bien discutiendo en contra de su presencia, de hecho nos sorprendió encontrar tal prominente emisión a lo largo de grandes regiones de la nebulosa" (Véase Güdel, Manuel, Briggs, Kevin R., Montmerle, Thierry, Audard, Marc, Rebull, Luisa, and Skinner, Stephen L. “Million-Degree Plasma Pervading the Extended Orion Nebula.” Science, Vol. 319, 18 de Enero de 2008).


La nebulosa de Orión tiene aproximadamente 2.5 años luz de diámetro y se supone que es una región activa donde los gases nebulares se condensan en estrellas. En el último recuento, se dice que alrededor de 700 nuevas estrellas se están formando en la nebulosa. Las estrellas de todos los tipos se consideran fuentes de emisión de rayos X ( y muchas estrellas en la nebulosa de Orión brillan con rayos X), pero se supone que ninguna nebulosa posee el potencial energético necesario para su producción.

De acuerdo con la ESA, los investigadores creen que ellos "saben" qué está produciendo el plasma: es la colisión de "vientos de alta velocidad emitidos por las estrellas". En otras palabras, las ráfagas de gas soplado por las estrellas en el corazón de la nebulosa inducen calor a través de "ondas de choque" cinéticas que elevan la temperatura en el entorno a millones de grados. Aunque los científicos convencionales usan el término "plasma", realmente quieren decir gas caliente sin referencia a un componente eléctrico.


Como los científicos del XMM-Newton dijeron: "El gas caliente y los rayos X que éste emite interactúan con el entorno molecular frío en el que se forman las estrellas. Puede influir al entorno de las estrellas—por ejemplo, a los discos de acreción  circumestelares en los que se forman los planetas— contribuyendo a la ionización de esos discos. Estos efectos necesitan de más estudio, sin embargo."


No hace falta más estudio cuando uno considera la hipótesis de la Estrella Eléctrica, sin embargo. En lugar de acción mecánica (gas calentado), las emanaciones radiantes de la nebulosa de Orión se deben a un incremento en la corriente que alimenta a las estrellas centrales. La cubierta eléctrica que normalmente es invisible recibe una entrada adicional de las corrientes galácticas de Birkeland en las que está inmersa y se ve empujada al estado de descarga "radiante". La densidad de flujo incrementada arrastra materia de la estrella y del espacio circundante hacia filamentos que encienden los gases nebulares eléctricamente.


La idea de que el gas puede ser calentado hasta que dé rayos X sin ningún efecto eléctrico, o que un "viento" de partículas ionizadas no es una corriente eléctrica, o que la única manera de acelerar iones es a través de choques mecánicos es francamente ridícula. Delata una necesidad de agarrarse a ideas anticuadas a pesar de la evidencia de las observaciones.


"Algunas veces creo que la astronomía no es tanto una ciencia como una sucesión de escándalos."
— Halton Arp.


Stephen Smith.

Traducción de Roberto Conde.