23 abril, 2012

El mecanismo de relojería del Sistema Solar Eléctrico Newtoniano



Revista Astronomy, de Marzo de 2009.
El titular reza: "¿Hay algo que no sabemos acerca de la gravedad?"
21 de Abril de 2009



Se nos dice que la gravedad gobierna el cosmos. La historia del Big Bang, el origen de las galaxias y las estrellas, y nuestro destino último se basan en esta creencia. Pero la revista Astronomy de Marzo de 2009 llevaba el sorprendente titular "¿Hay algo que no sabemos acerca de la gravedad?". La pregunta debería ser "¿Por qué creemos que los físicos saben algo acerca de la gravedad más allá de las descripciones matemáticas de sus efectos observados?" Lo único que ha hecho la física moderna es ocultar la necesidad de investigación de un problema sin resolver. Incluso algunos efectos atribuídos a la acción de la gravedad, como la curvatura de la luz, no está relacionada necesariamente con la gravedad. De hecho, estamos tan lejos de entender la gravedad que no sabemos hacernos las preguntas correctas.


Por ejemplo, los expertos en dinámica orbital saben desde hace tiempo que la ley de la gravedad de Newton aplicada al Sistema Solar muestran caos en el corto plazo—quizás unas decenas de miles de años— y no un mecanismo de relojería de estabilidad a lo largo de eones. De modo que la primera pregunta que se debe hacer es ¿Por qué el Sistema Solar parece funcionar como un mecanismo de relojería? Esto no se pregunta en la historia habitual del Sistema Solar. Una aplicación estricta de la dinámica Newtoniana  hace imposible el cálculo regresivo del historial de los planetas. ¿Como puedes reproducir la historia si no tienes ni idea de dónde estaban los actores en el pasado? Sin entender la causa de la estabilidad del sistema planetario, ¡las bases de la geología y la ciencia planetaria no existen! No podemos explicar el origen del Sistema Solar.






Para proporcionar la estabilidad de un mecanismo de relojería, debe haber un mecanismo de realimentación para controlar el espaciado entre órbitas. Este requisito se puede conseguir si la gravedad (masa) de un planeta es variable. He argumentado en Gravedad Eléctrica* que esto es posible cambiando la carga eléctrica de un planeta. En resumen, la gravedad de la Tierra y la carga superficial hacen que se formen dipolos electrostáticos orientados radialmente en la mayoría de los átomos dentro de la Tierra, con el polo interior positivo y el exterior negativo. Este efecto se debe a que las partículas nucleares sean casi 2000 veces más masivas que los electrones que las orbitan. Si todas las partículas subatómicas se componen de sistemas resonantes de cargas positivas y negativas, también están sujetas a la distorsión en el campo eléctrico radial para formar dipolos eléctricos. Puesto que las partículas puede rotar libremente, sus dipolos se alinearán y la débil fuerza dipolar de cada partícula se sumará para producir el efecto de la gravedad.


Si el campo eléctrico en la Tierra cambia, la cantidad de esta distorsión dipolar cambiará y la fuerza de la gravedad cambiará. El intercambio de carga entre los planetas es la clave para el mecanismo de estabilización de las órbitas en un Sistema Solar eléctrico. El 'mecanismo de relojería' del Sistema Solar está gobernado por la gravedad, y su estabilidad es proporcionada eléctricamente.

Lo que necesitamos encontrar es un mecanismo de transferencia de carga entre planetas que pueda proveer una influencia estabilizadora de las órbitas.

Dinámica Newtoniana Modificada Eléctricamente (EMOND — Electrically MOdified Newtonian Dynamics)

En 1983, Mordehai Milgrom del Weizmann Institute of Science de Israel propuso una dinámica Newtoniana modificada (MOND) para describir los movimientos galácticos. Como se explicó en Galaxias Eléctricas*, el movimiento de las galaxias no está dominado por la gravedad. La MOND puede no ser necesaria para las galaxias. Sin embargo, hace falta algún tipo de MOND para explicar el movimiento estable de los planetas en el Sistema Solar.
La mecánica celeste convencional nunca piensa en la masa de un planeta como una variable. Sin embargo, si la carga de un planeta puede afectar directamente a su masa aparente de un modo significativo, se introduce una nueva e importante consideración en la mecánica celeste. La conocida ecuación gravitatoria de Newton tiene a la fuerza (F) entre el Sol y un planeta como:

F = GMm/r² 

donde
G = ‘constante’ gravitatoria,
M = masa del Sol,
m = masa del planeta, y
r = distancia del planeta al Sol.


Sin embargo, G se mide en la superficie de la Tierra y se usa en esta ecuación para el Sol y cada otro planeta. Simplemente se supone que G es universal y que tiene el mismo valor para todos los cuerpos celestes.

G tiene las peculiares dimensiones de longitud al cubo, dividida por la masa y el tiempo al cuadrado ([L]³/[M][T]²). A.K.T. Assis argumenta que las constantes dimensionales como G no deberían aparecer en las leyes de la física. "Deben depender de propiedades cosmológicas o microscópicas del universo."[1] García-Berro et al. afirman, "Cuestionar la constancia de los parámetros fundamentales es, esencialmente, intentar entender una teoría subyacente más fundamental." [2]

Disimulamos nuestra ignorancia de un los mecanismos físicos subyacentes tolerando constantes dimensionales. Si la masa es una variable eléctrica, G no puede ser constante. Suponer que G es universal da lugar además a masas y densidades calculadas de cuerpos celestes que llevan a más conjeturas que cuelgan a su vez de estas ya dudosas suposiciones. La estructura estelar y planetaria y su composición se basa en esta convicción errónea. Por ejemplo, usando G, medido en la Tierra, ¡El planeta Saturno parece tener una densidad menor que el agua!


Surgen fuertes evidencias circunstanciales de una 'constante' gravitatoria diferente para cada cuerpo en cada momento de la dificultad de establecer su valor en la Tierra. 'G' es la constante más inconstante de las constantes físicas. [3] Las pequeñas variaciones en las medidas de los tiempos modernos son empequeñecidas por la evidencia de la prehistoria. Los descubrimientos primitivos de dinosaurios forzaron a los científicos a concluir que lo gigantescos animales debieron andar sobre el agua como aves zancudas para contrarrestar su aplastante peso con la flotabilidad del agua. Sin embargo, las huellas fósiles los muestran como veloces animales terrestres — una imposibilidad con la gravedad actual de la Tierra. "La fuerza de la gravedad en la superficie de la Tierra debe haber sido mucho más pequeña de la que es hoy."[4] Lo que fuera que les pasó a los dinosaurios fue mucho más dramático que el cambio climático del lastimoso impacto de un asteroide.


El concepto del Universo Eléctrico de la gravedad ilustra esta "teoría subyacente más fundamental" escondida detrás de la cortina de G. El Sol Eléctrico* es un ánodo cargado positivamente y el foco de una descarga galáctica en modo radiante. La mayor parte de la diferencia de voltaje entre el Sol y su medio interestelar se da en el 'cátodo virtual' —la frontera del viento solar conocida como la heliopausa. La heliopausa no es simplemente la frontera de una onda de choque supersónica, sino que es una fina cubierta de plasma protector o 'doble capa'. La frontera de doble capa acelera los vientos iónicos solares hacia el espacio profundo a energías de rayos cósmicos. Así que los rayos cósmicos dan una medida útil del potencial que alimenta al Sol, estimado en el orden de 10,000 millones de Voltios. El orden de magnitud y la dirección del campo eléctrico dentro de esta frontera de doble capa encaja con el modelo eléctrico del espacio interplanetario visto como la región de 'columna positiva' de una descarga radiante.  Se caracteriza por un débil pero constante 'campo de arrastre' eléctrico.[5]






Cada planeta actúa como un pequeño cátodo secundario en esta descarga solar eléctrica radiante y desarrolla una cubierta de plasma cometaria invisible, cuya cola se extiende alejándose del Sol en el plano de la eclíptica. Se ha descubierto que la cubierta cometaria de Venus se extiende hasta la Tierra durante las conjunciones inferiores. Los investigadores se quedaron intrigados por la naturaleza coherente y "fibrosa" de la cola de plasma de Venus. [6] La fibrosidad es una confirmación de que corrientes de Birkeland se extienden entre Venus y la Tierra, la cual transfiere carga entre los planetas. La misma clase de intercambio de carga tiene lugar entre la Tierra y Marte durante la oposición, dando lugar al "borrado del azul" de la atmósfera marciana y las tormentas de polvo globales del planeta alimentadas eléctricamente. Se han descubierto muchas colas de plasma planetarias barriendo las cubiertas planetarias del planeta de la siguiente  órbita más alejada. Este barrido constituye un circuito intermitente que transfiere carga entre planetas adyacentes cuando se alinean con el Sol.


Esto sugiere el siguiente mecanismo para el ajuste y la estabilización de las órbitas:


La energía orbital total de un planeta alrededor del Sol es la suma de la energía cinética (EC) del planeta y su energía potencial gravitatoria (EP). Esto es, si:


EC = (1/2)mv² y
EP = -GMm/r,


usando la notación antigua y donde v es la velocidad del planeta en su órbita, entonces la energía total (E) de un planeta en órbita alrededor del Sol es:


E = (1/2)mv2 – GMm/r.


Para el caso simple de un círculo,


v² = GM/r  de modo que
E = (1/2)m(GM/r) – m(GM/r) , ó
E = -m(GM) / (2r) and
r = m(-(GM)/ (2E)), esto es (suponiendo que la masa del Sol, M, es constante),


El radio orbital de un planeta (r) es directamente proporcional a la masa del planeta (m) para una energía orbital dada (E).


[Nótese que la masa de un Sol que brilla eléctricamente no disminuye a un ritmo constante al ritmo calculado de 4,38·10⁹kg/s convirtiendo masa en energía radiante—como asume el modelo estándar. Sin embargo, el Sol pierde masa como viento solar a un 30% de ese ritmo. Es un ritmo trivial de cambio de M. Pero un cambio significativo y repentino de M puede ocurrir en respuesta a variaciones en el entorno eléctrico galáctico local].   






Si la masa de un planeta interior se reduce por intercambio de carga con el siguiente planeta exterior, lo que cambia la distorsión dipolar subatómica, el radio orbital del planeta interior debe disminuir proporcionalmente para conservar su energía. De manera similar, el planeta exterior debe ganar masa y su órbita se expande para conservar la energía. Mientras más cercano sea el encuentro entre planetas, más substancial será el intercambio de carga y mayor el ajuste de órbitas resultante. Parece un medio muy eficaz de evitación de colisiones y de separar rápidamente las órbitas planetarias para minimizar interacciones—siempre que el planeta interior disminuya su polarización de carga(reduzca su masa) en el intercambio y el planeta exterior incremente su polarización (aumente su masa). ¿Es esto posible?


Una transferencia substancial de electrones del planeta interior al planeta exterior a lo largo de una cola cometaria (visible o invisible) podría producir el efecto que requerimos. La polarizacón de carga inducida gravitatoriamente en átomos neutros forma un campo eléctrico radial débil dentro de los cuerpos celestes. Los planetas se comportan como electretes esféricos con una polarización eléctrica dipolar radial. Si quitamos parte de los electrones de la superficie, la polarización interna se ve disminuida provocando una disminución proporcional de la masa aparente y la gravedad del cuerpo. De manera inversa, si se añaden electrones al cuerpo, su polarización interna se incrementa, causando un incremento proporcional de la masa.








Como cátodo secundario en la descarga solar, cada planeta proporciona normalmente parte de sus electrones al viento solar. En el caso de una descarga cometaria intensa, como la recordada para Venus, la descarga continua puede circularizar y reducir la órbita del planeta. Es un mecanismo de captura eficaz que no está disponible en las leyes gravitatorias de Newton. Venus tiene ahora la órbita más circular que cualquier otro planeta. Y como la cola de plasma de un planeta interior barre la cubierta de plasma de un planeta adyacente exterior, se transfieren electrones vía  filamentos de corrientes de Birkeland. El planeta interior pierde masa y su órbita se encoge hacia el Sol. El planeta exterior gana masa y su órbita se expande alejándose del Sol. La excentricidad orbital está amortiguada por el intercambio 'cometario' de carga con el viento solar, que varía con la distancia al Sol. El resultado final es que todos los planetas se fijan en órbitas de poca excentricidad donde se perturban lo mínimo el uno al otro.


Esta es una Dinámica Newtoniana Modificada Eléctricamente (EMOND—Electrically Modified Newtonian Dynamics). Es distinta de la MOND que simplemete juguetea con las leyes de Newton para ajustarse a las observaciones. MOND NO es una teoría. EMOND es una teoría que no necesita una nueva física.







Misterios gravitatorios señalados en la Astronomy Magazine.



Inflación de la Unidad Astronómica(UA)


"Las últimas medidas de Pitjeva y Standish sugieren que la UA está incrementándose unos 7 metros por siglo. ¡Pero la UA no debería cambiar en absoluto!" La EMOND proporciona un mecanismo que puede ser comprobado porque la expansión de la órbita de la Tierra debería ser una función discontinua con 'saltos' discretos despues de las tormentas solares más importantes y en las conjunciones inferiores de Venus. En la actualidad las medidas solo se han hecho entre la Tierra y Marte, lo que no descarta la posibilidad de que la Masa del Sol (M) esté cambiando. En ese caso, todas las órbitas planetarias deberían cambiar proporcionalmente y simultáneamente. Este es un experimento importante que llevar a cabo cuando se coloque un transpondedor de radio en otro cuerpo del Sistema Solar (aparte de la Luna)


Perihelio de Mercurio 


Las leyes de Newton no explican el ritmo de precesión del perihelio de Mercurio. Se ofrece como 'prueba' de la validez de la teoría de la gravedad de Einstein. Sin embargo, la teoría de Einstein no explica la gravedad, así que tenemos que preguntar si la EMOND puede proporcionar la respuesta. Puede que sí, puesto que ocurrirán sutiles cambios en la órbita de Mercurio como resultado de la transferencia de carga variable del viento solar debido a la excentricidad de la inclinada órbita del planeta (véase más en Más sobre los misterios de Mercurio*). Mercurio está cerca del Sol y debería experimentar una disminución de la excentricidad de su órbita por intercambio de carga con el viento solar.


Excentricidad Lunar


La órbita de la Luna se está volviendo más elíptica a un ritmo tres veces mayor del que se puede explicar por efectos de las mareas. La Luna está al potencial del plasma del viento solar, a juzgar por su falta de una cubierta de plasma substancial. Así que no hay una amortiguación de la excentricidad vía intercambio de carga con el viento solar. Mientras tanto, por algunos meses cada año en la fase llena, la Luna pasa por la cubierta de plasma de la Tierra, lo que le da un empujón a la órbita de la Luna al transferirle carga la Tierra. Los 'empujones' electrogravitatorios en la misma zona de la órbita de la Luna causarán un incremento no previsto en la excentricidad.


La anomalía de la Pioneer


Los datos de seguimiento han mostrado que ambas sondas Pioneer 10 y 11 han decelerado a un ritmo constante mientras viajaban hacia el exterior del Sistema Solar en direcciones opuestas. Yo resolví la anomalía en 1999* en términos del modelo del Sol Eléctrico. Es el único modelo que explica porqué la fuerza de deceleración permanece constante con la distancia al Sol, algo que la gravedad o cualquier otra ley de disminución con el inverso del cuadrado no puede hacer.




Órbitas raras


Se sabe desde hace tiempo que los cometas tienen "órbitas raras" que no obedecen las leyes de la gravedad de Newton. Las aceleraciones anómolas se deben al movimiento de un cuerpo que se está descargando eléctricamente en el débil campo eléctrico radial del Sol. En los últimos años "cambios anómalos en las energías orbitales" se han observado también en las sondas que han sobrevolado la Tierra para usar la asistencia gravitatoria. En el tiempo que están lejos de la Tierra, las sondas establecen una polarización de carga respecto al viento solar. Cuando se encuetran de nuevo con la Tierra, sus masas habrán cambiado. El efecto en la aceleración de una sonda con respecto a la Tierra es de la misma naturaleza variable que la aceleración "no gravitatoria" de los cometas con respecto al Sol.





RESÚMEN



La moderna respuesta refleja a los datos anómalos es proponer "una nueva física". De esta manera, se cree, se atrae la fama y la fortuna. Una "nueva física" es la principal proposición del artículo en la Astronomy. No debería ser así. Los resultados sorpresivos son una señal de que nuestra comprensión del problema es incorrecta. Deberíamos estar reexaminando las suposiciones que apuntalan nuestros modelos, en vez de añadir más complejidad para ponerle parches a los rotos. ¡El requisito vital en este caso es entender la gravedad!


Observamos los objetos caer y los movimientos orbitales y los describimos con ecuaciones que llamamos leyes gravitatorias. Creemos que entendemos la gravedad porque las ecuaciones paracen funcionar. [7] Pero nuestras observaciones celestes abarcan un breve y reciente intervalo de la experiencia humana. Al mismo tiempo, los científicos consideran las leyendas globales acerca de actividades belicosas de los dioses planetarios como 'mitos'—lease como 'ficción'. Las historias cuentan batallas en los cielos entre dioses planetarios lanzándose rayos. Las representaciones de esos rayos no sostienen relación con las lastimosas chispas que llamamos rayos**.  En su lugar los 'rayos de los dioses' encuentran su morfología duplicada en las descargas eléctricas más energéticas generadas en laboratorios de plasma. La extraordinaria juxtaposición de planetas con los rayos como sus 'armas' pasan inadvertidas. Más aún, los creadores de mitos describían a los planetas como esferas, lo que exige que hubuera encuentros cercanos con la Tierra en la prehistoria. No son los mitos sino la historia moderna de la maquinaria de relojería del Sistema Solar lo que es ficción.








La confusión acerca de cualquier rol de la electricidad en la dinámica celeste surge por nuestra ignorancia de la naturaleza eléctrica de la materia y de la gravedad. Los indicadores clásicos para la comprensión de la gravedad estaban presentes al principio del siglo 20, pero después de las terribles guerras mundiales parecía que la gente estaba buscando héroes con una nueva visión. Einstein se convirtió en ídolo repentino y genial y su metafísica geométrica la nueva moda de la física. La dedicación a la mitología de Einstein se ha vuelto tan arraigada que decir que "el emperador va desnudo" invita a la ridiculización. Pero por casi un siglo ha habido un precio astronómico por la adherencia aduladora al dogma.


Una revisión reciente de la historia de la astronomía concluye, "La incapacidad de los investigadores de liberarse ellos mismos de ideas anteriores lleva a siglos de estancamiento. Una increíble sucesión de descuidos deliberados, evasiones verbales indefendibles, miopía, y simple cabezonería caracteriza el prosaico progreso a través de este camino hacia la ciencia. Debemos estar continuamente en guardia, examinando críticamente todas las suposiciones ocultas de nuestro trabajo."[8]


El público debe estar al tanto de como la ciencia actúa realmente y se protege el del escrutinio. Requerirá la clase de periodismo de investigación intrépido que vemos a menudo en política. Los reporteros científicos deben rehusar a inclinarse ante los expertos y a la vaga diseminación de la propaganda académica.


La dinámica Newtoniana no garantiza la estabilidad en un sistema gravitatorio de varios cuerpos; más bien al contrario en realidad. La naturaleza eléctrica de la masa y la gravedad añade de manera sencilla una nueva dimensión a la mecánica celeste de Newton. No hace falta una "nueva física".


"La historia sirve como un juzgado de apelación, preparado para contradecir los juicios de los juzgados menores, que están limitados por la miopía de la contemporaneidad." [9]


Wal Thornhill





REFERENCIAS



[1] A. K. T. Assis, The Principle of Physical Proportions, Annales de la Fondation Louis de Broglie, Volumen 29 nº 1-2, 2004, p. 152.
[2] E. García-Berro et al., Astronomical measurements and constraints on the variability of fundamental constants, Astronomy & Astrophysics Review (2007) 14:113–170, p. 115.
[3] El campo magnético terrestre 'aumenta la gravedad' New Scientist, 22 September 2002, "La constante de Newton, que describe la fuerza del tirón graviatorio que los cuerpos ejercen el uno sobre el otro, es la más constante peor determinada de las constantes de la naturaleza. Las medidas más precisas tienen unos errores experimentales de una parte en 10,000, y aún sus valores difieren por 10 veces esa cantidad. Así que los físicos no tienen idea de su valor absoluto."
[4] L. Endersbee, A Voyage of Discovery: A history of ideas about the earth,2005, p. 208.
[5] C. Lacombe et al., Evidence for the interplanetary electric potential? WIND observations of electrostatic fluctuations, Annales Geophysicae (2002) 20: 609–618.
[6] Planet's tail of the unexpected, New Scientist, 31 de Mayo de1997, p. 18.
[7] Op. cit., L. Endersbee, p. 107. "La pregunta del fundamento físico de la fuerza de la gravedad es profunda, y continúa siendo deliberadamente evitada por la mayoría de los físicos y los astrónomos. Todos conocemos las consecuencias de la fuerza de la gravedad, pero la causa de la fuerza de la gravedad sigue siendo un misterio."
[8] Simon Mitton, reviewing The Milky Way by Stanley L. Jaki, New Scientist, 5 de Julio de 1973, p. 38.
[9] Robert K. Merton, The Matthew Effect in Science: The reward and communication systems of science are considered, Science, Vol. 159, pp. 56-63.



[Notas del traductor:
* Pendiente de traducción.
** Desgraciadamente, en español no hay una diferenciación entre thunderbolt, el rayo de los dioses planetarios ilustrado en la mitología de varias civilizaciones antiguas, y lightning, el rayo que sucede habitualmente en las tormentas elećtricas en las atmósferas de los planetas.]


Traducción de Roberto Conde