25 abril, 2012

La materia ausente está ausente

Esta impresión artística muestra la galaxia Vía Láctea rodeada de materia oscura impresionista.
Créditos: ESO/L. Calçada


23 de Abril de 2012


La materia ausente que tendría que estar ahí para explicar la rotación "rápida" de los brazos de la Vía Láctea está ausente.


Recientes mediciones de las velocidades de las estrellas a 13.000 años luz del Sol han permitido a los astrónomos calcular la masa total de la materia en ese volumen. "'La cantidad de masa que deducimos cuadra muy bien con lo que vemos—estrellas, polvo y gas—en la región alrededor del Sol,' dice el líder del equipo [del Observatorio Europeo Austral, ESO] Christian Moni Bidin... 'Pero esto no deja sitio al material extra—materia oscura—que esperábamos.'"

Como enuncia la nota de prensa: "El halo azul de material que rodea la galaxia [mostrado arriba] indica la distribución esperada de la misteriosa materia oscura, que fue introducida primero por los astrónomos para explicar las propiedades de rotación de la galaxia y es ahora un ingrediente esencial en la teorías actuales de la formación y la evolución de las galaxias. Nuevas mediciones muestran que la cantidad de materia oscura en una gran región alrededor del Sol es mucho menor de la predicha y ha indicado que no hay materia oscura significativa en absoluto en nuestro vecindario." 

La mayoría de la masa de la Vía Láctea (y de la mayoría de las galaxias espirales) está en el bulto central. Si las estrellas de los brazos estuvieran girando bajo la influencia gravitatoria de lo que vemos, se frenarían según su distancia al centro. Sin embargo, las estrellas tienen unas velocidades prácticamente constantes. Se llama la "curva de rotación plana". (Los astrónomos no pueden hacerse a la idea de si considerar la galaxia como una sola cosa que rota o un conjunto de estrellas que giran). La solución gravitatoria aceptada es afirmar que "debe haber" un halo de materia oscura alrededor de la Vía Láctea colocada "impecablemente" para provocar las velocidades constantes. La materia oscura es la substancia ideal para los astrónomos: solo  proyecta fuerza gravitatoria sin ninguna traza electromagnética, así que no se puede ver. ¡Es anti-plasma!


Ahora  "lo que debe ser" está chocando con "lo que vemos". "'A pesar de los nuevos resultados, la Vía Láctea ciertamente rota mucho más rápido de lo que la materia visible puede explicar ella sola... Nuestros resultados contradicen los modelos aceptados actualmente.'" Si la astronomía es una ciencia, "contradecir" significaría "falsar", y los astrónomos empezarían de nuevo. Considerarían hipótesis alternativas y otras suposiciones. Pero esto socavaría los libros de texto, desacreditaría artículos, y haría peligrar cátedras.


El modelo aceptado tiene muchos diales con los que jugar y componentes que se pueden intercambiar. Es mejor conseguir una subvención para juguetear e intercambiar: añadir un párrafo al texto, enmendar un artículo, conseguir un ascenso. El modelo no es tanto una teoría de la materia oscura como una garantía de seguridad laboral. La condición oscura de la materia encaja con esta edad oscura de la ciencia. Los sacerdotes de la astronomía ortodoxa copian antiguas suposiciones en nuevos manuscritos iluminados con florituras de excusas pero desprovistas de ideas innovadoras.


Una alternativa que viene de suposiciones diferentes—diferentes a la gravedad—son las simulaciones basadas en laboratorio de Anthony Peratt. Él ha mostrado que corrientes de Birkeland en interacción rotarán una alrededor de la otra a velocidad constante, arrastrando plasma tras ellas en "brazos" en espiral. Más plasma se acumulará entre ellas en un "bulto" que finalmente se traga a las corrientes. ¿Es una interacción como esta a escala galáctica la fuerza motriz de la rotación galáctica?


Una analogía no es una homología, como les gusta señalar a los biólogos, pero una investigación científica sobre la materia al menos la evaluaría.


Mel Acheson


Traducción de Roberto Conde


Original en thunderbolts.info