22 abril, 2012

Picaduras de araña

NGC2070, la Nebulosa de la Tarántula.
Créditos: Joseph Brimacombe.
18 de abril de 2012


Las nebulosas luminosas confirman la teoría del Universo Eléctrico.


30 Doradus, también conocida como la Nebulosa de la Tarántula, es una gran región brillante en una de las galaxias más cercanas a la Vía Láctea, la Gran Nube de Magallanes. Una famosa supernova, 1987a, explotó cerca del borde de la nebulosa.


La Nebulosa de la Tarántula lleva su nombre porque parece una araña en los telescopios pequeños. Su diámetro medio supera los 1000 años luz, haciéndola una de las nebulosas más grandes conocidas. Si estuviera en nuestra propia galaxia, a una distancia de 1500 años luz, o tan cerca como la Gran Nube Molecular de Orión, abarcaría 30 grados de arco en el cielo nocturno, y sería tan brillante que podrías leer un periódico con su luz.


De acuerdo con los astrofísicos convencionales, se dice que hay una región de "formación estelar" activa en la nebulosa. Las teorías estándar de evolución estelar describen la formación estelar en términos de nubes que colapsan. Por la razón que sea, ya sean ondas de choque de supernovas, radiación de alta frecuencia de estrellas cercanas, o el flujo gravitatorio de un agujero de negro de paso, la mayoría de los astrónomos creen que la compresión gravitatoria es la que hace funcionar el nacimiento estelar.


Se piensa que las estrellas resultan de una nube de gas nebuloso que lentamente se contrae hacia un centro de gravedad que de alguna manera se ha formado en ella. La Hipótesis Nebular la expuso originalmente Pierre Simon, Marqués de LaPlace en el siglo dieciocho como una amplificación de la teoría cosmogónica del Sistema Solar de Immanuel Swedenborg. LaPlace pensaba que las estrellas, en general, se forman cuando las nubes de las nebulosas desarrollan concentraciones, o vórtices de gravedad, en las regiones de mayor densidad. Esas densidades colapsan gradualmente en "discos de acreción" que arrastran más y más gas y polvo hacia ellos.


Una vez que la acumulación alcanza un cierto punto, la fusión termonuclear se inicia, creando presión dirigida hacia afuera que previene futuras contracciones. Por lo tanto se piensa que las estrellas son un número de equilibrio entre la gravedad y la radiación. A pesar de su anticuado estado, los astrónomos siguen aferrándose a este, su único recurso.

Las regiones de formación estelar están convencionalmente asociadas con brillos de rayos gamma, rayos X, y de ultravioleta extremo de los "huevos cósmicos" que parecen ser las puntas brillantes de bolas de gas condensado. Una de las imágenes más icónicas de la astrofotografía moderna es la de los famosos "Pilares de la Creación" en la Nebulosa del Águila. Las partes altas de las nubes, con sus estructuras abullonadas, los rayos X, y las formas compactas también se dice que son incubadoras de estrellas, donde las teorías estándar encuentran imágenes coloridas.


El gas no puede calentarse hasta que de rayos X sin que los electrones sean arrancados de sus núcleos, formando un plasma. El modelo correcto de una nebula es una luz de neón, brillando a la frecuencia de exitación de un gas específico. La electricidad pasando a través del tubo hace que el gas brille con colores únicos, dependiendo del contenido del gas. Los astrónomos dicen que las ondas de choque de las supernovas pueden activar muchas frecuencias de luz porque el gas comprimido se calienta. Sin embargo, puesto que más del 90% de la luz de las nebulosas radia en el rango de frecuencia del oxígeno ionizado, deberían verse como tubos de descarga de oxígeno y no como nubes de gas.


La hipótesis de la Estrella Eléctrica resuelve muchos de las opiniones tergiversadas que surgen del desconocimiento del rol del plasma y de los campos eléctricos en el espacio. En lugar de energía cinética procedente de la compresión gravitatoria, las emanaciones radiantes de la Nebulosa de la Tarántula provienen de corrientes eléctricas.


Las descargas eléctricas en una nebulosa polvorienta arrastran la materia hacia el eje de la corriente donde se provoca su brillo por las partículas aceleradas en el campo eléctrico axial. Las cubiertas de plasma forman burbujas que son invisibles normalmente hasta que son "bombeadas" con energía adicional de las corrientes galácticas de Birkeland en las que están inmersas. Los fuertes campos eléctricos a lo largo de esas cubiertas de plasma aceleran a las partículas y las ponen en "modo radiante".


Gracias a un poderoso arrastre electromagnético de larga distancia en una nebulosa es como nacen las estrellas, como "cuentas en un collar". La gravedad, aunque juega un pequeño papel en la formación estelar, es una fuerza demasiado débil cuando se compara con un campo eléctrico y partículas ionizadas. 


Stephen Smith.


Traducción de Roberto Conde.


Original en thunderbolts.info