19 marzo, 2013

El simbolismo místico y el campo de carga

18 de marzo de 2013, por Miles Mathis





Normalmente me mantengo alejado de los temas sobre misticismo, puesto que aunque me interesa casi todo, no son los atributos místicos los que me interesan. Puedes recordar que en mis artículos sobre el número áureo[por traducir], dije que no tenía interés en el tema respecto a la numerología. Hasta que tuviera algo científico que decir, no iba a decir nada. En otras palabras, quería una explicación sensata y mecánica, y hasta que no la tuve no iba a publicar nada. Es fácil aventurarse en el misticismo, y un montón de gente lo hace. Es fácil establecer enlaces endebles entre cosas diferentes, y un montón de gente lo hace. Pero eso no me interesa. Quiero saber cómo funcionan las cosas, las respuestas endebles sólo me dejan con un sentimiento vacío.

Así que hasta hace poco, no tenía mucho que decir de los hexagramas, los mandalas o la flor de la vida. Nunca he tenido nada contra ellos, y los encuentro tan intrigantes como la mayoría de la gente. Pero dado que todas las explicaciones parecían caprichosas, no tenía interés en repetirlas o explayarme acerca de las mismas. Y como no tenía una explicación mejor, no tenía razones para publicar nada. Pero ahora las tengo. Mi campo de carga me ha permitido explicar muchas cosas en física de manera sensata, y también me permite explicar muchas cosas en "metafísica" o lo paranormal de forma sensata. A parte de mis artículos sobre phi, mis lectores han visto también mi reciente artículo sobre "Sheldrake y los escépticos"[por traducir], donde propuse la carga como el campo real que mediaba en varios fenómenos inexplicables. Aquí mostraré la (probable) causa mecánica de bastantes diagramas místicos famosos.

Empezaremos con la flor de la vida.


Gracias a Tariq Sabur por esta adorable imagen
Esta es la versión más grande, pero está hecha de una flor básica como esta:


Gracias a Robert Rawson por este bello mosaico
Como ves, es simplemente una flor con seis pétalos, con cada hoja opuesta a la otra. No parece muy sugestiva al principio quizás, pero ha estado por ahí durante miles de años y tiene algunas propiedades matemáticas y de diseño que son intrigantes. Vemos algunas en la imagen mayor, que se descubrió en las notas de Leonardo, entre otros sitios:







Los círculos y las hojas se pueden entrelazar, creando un fractal perfecto. Una imagen parecida—tanto matemáticamente como en cuestiones de diseño— es el hexagrama.





Algunos la conectarán con el Judaísmo, David o Salomón, pero el hexagrama precede incluso al Viejo Testamento, y se puede encontrar en mandalas en la India que no tienen nada que ver con el Judaísmo.







La segunda imagen representa el chakra del corazón Anahata. De nuevo, tenemos seis puntos opuestos uno a otro, dentro de un círculo. La única diferencia es que aquí tenemos una representación angular o geométrica en lugar de una con pétalos como en la flor de la vida. Como no son judío, hindú, wiccano ni satanista, estas imágenes nunca significaron mucho para mí... hasta que las comparé con mi diagrama del núcleo:






Si estudiamos la configuración del cuarto nivel nuclear (aquí representado por discos rojos), encontramos una coincidencia. Le llamo a los discos verticales el nivel axial del núcleo, y los cuatro discos rojos del medio son el nivel carrusel—porque rotan como un tiovivo alrededor del eje. La flor de la vida es claramente una representación 2D del nivel externo de esta estructura 3D, y una vez que veas esto entenderás que el hexagrama también lo es. Podemos verlo en el modelo de Max Born del orbital atómico 4f, del que previamente he mostrado que coincide con mi modelo nuclear.




Puedes ver aquí mi nivel carrusel muy claramente, con los cuatro pétalos centrales extendiéndose hacia afuera desde el centro. Los otros dos pétalos que van hacia arriba y hacia abajo concuerdan con mi nivel axial. 

También es curioso que eligiera dibujar mis protones como discos para representar su emisión planar de carga. Estaba modelando, no el cuerpo del protón, sino su campo de carga, ya ves. Luego, para hacer que esos discos fueran más fáciles de representar en 2D, los comprimí, de manera que los miráramos desde un ángulo. Esto los hizo parecer mucho más como pétalos en la flor de la vida. Si redondeamos las esquinas de los pétalos de la flor de la vida, tenemos una coincidencia perfecta.

Esto lo vi curioso porque cuando estaba creando mis esquemas nucleares, no tenía nada de esto en mente. No sólo no intentaba casar con el diagrama 4f de Born, no intentaba casar con ningún diagrama místico tampoco. Estaba siguiendo intuiciones mecánicas basadas únicamente en el reciclado de carga, y todos esas concordancias con los diagramas son fortuitas y a posteriori. En ambos casos, hizo falta que mis lectores me mandaran correos electrónicos y me dijeran que estaba reproduciendo "accidentalmente" esas cosas.

Creo que podemos ver ahora que las coincidencias, aunque involuntarias, no eran fortuitas. Mi diagrama nuclear terminó pareciéndose mucho a la flor de la vida y al hexagrama porque las dos figuras prehistóricas son probablemente indicios de una estructura natural que descienden hasta el núcleo atómico. Aunque es dudoso (para mí) que la mayoría de los artistas y los científicos de los últimos cuantos miles de años entendieran aquí la conexión con el núcleo, ciertamente entendían que esta configuración era un atributo real de la naturaleza, filtrándose desde algún sitio, de alguna manera. La mayoría veían esta configuración como mística, lo que significa que admitían que no sabían exactamente de donde venía. Leonardo, por ejemplo, era a la vez místico y científico. Sabía tanto de ambas cosas como nadie de su época. Pero hasta donde yo sé, nunca conectó estas figuras con la estructura del núcleo atómico.

Esto no descarta la posibilidad de que mucho del conocimiento místico moderno no sean restos de conocimiento científico antiguo, y que alguna cultura en el pasado distante entendió la estructura del núcleo. Pero como no tengo nada concreto que decir al respecto, le dejaré a otros que prosigan.

Como sea que fuera, creo que está claro que estamos viendo una conexión entre esas figuras místicas y la estructura del núcleo atómico. Puesto que la estructura del núcleo atómico está determinada por su reciclaje de carga, esto debe conectar estas viejas figuras con el campo de carga. Son los patrones en el campo de carga los que están creando patrones mayores en la naturaleza.

Para aquellos que no hayan leído mis otros artículos sobre el campo de carga, cuando digo que el núcleo recicla carga, me refiero a que partículas reales de luz se canalizan a través del núcleo, mediante determinadas configuraciones de protones. Estas partículas de luz, llamadas fotones, constituyen el campo de carga. Aunque esos fotones son reales—con radio y masas reales—cada fotón es unos 6 mil millones de veces más pequeño que el protón. Esas pequeñas partículas de luz no son visibles, porque la mayoría de ellas son infrarrojas—están por debajo de la parte visible del espectro, y normalmente las llamamos calor. Pero llevan energía real, tanto en su movimiento lineal a velocidad c, como en sus giros (sus spins). Los protones (y neutrones), más grandes, pueden reciclarlos debido a su pequeño tamaño. puedes pensar en las partículas grandes como motores y las partículas pequeñas como una especie de gas. Aunque los protones  no "queman" las pequeñas partículas de luz, usan su energía para mantener su giro local. El protón también está girando, y este giro, junto con la forma esférica del protón, crea potenciales de campo en las regiones de fuera del protón. Esos potenciales arrastran a los fotones a los polos del protón. El protón entonces reemite esos fotones con más intensidad en su ecuador. Este reciclado crea canales a través del núcleo, y los pequeños fotones deben moverse en ciertos chorros a través y entre los protones y neutrones. La existencia de estos chorros explican por qué la carga no hace estallar el núcleo. Esto nos permite deshacernos de la fuerza nuclear fuerte, una fuerza propuesta por los físicos hace unas décadas para explicar por qué la carga no hacía que los protones se repelieran unos a otros, haciendo el núcleo inestable. Con la canalización de carga, ya no necesitamos la fuerza nuclear fuerte. 

Aunque hemos encontrado una coincidencia entre mis diagramas nucleares y esas antiguas configuraciones místicas, encontramos algunas diferencias, y señalaré la mayor de ellas brevemente. La diferencia más obvia se encuentra fijándose en que mi núcleo es casi siempre más alto que ancho, de modo que mis seis pétalos nunca residen en una esfera perfecta. Mi núcleo tiene una relación de 7 a 5 entre el nivel axial y el nivel carrusel, lo que sesga a la naturaleza hacia el óvalo de alguna forma. Ya he mostrado que tenemos confirmación de esto[por traducir] proveniente de experimentos nucleares, así que no es sólo una hipótesis. Cuando miramos al hexaaquacopper(II) ó [Cu(OH2)6]²⁺, por ejemplo, el mainstream explica sus peculiares características usando orbitales degenerados y el efecto Jahn-Teller. Pero yo he mostrado que es un simple resultado de la proporción 7 a 5 del núcleo mismo.

También encontramos una divergencia respecto al campo perfecto cuando miramos el campo de carga local de la Tierra. Solo podríamos conseguir que nuestro hexagrama o flor de la vida ocupara un círculo perfecto si el campo de carga local estuviera perfectamente equilibrado. Pero el campo de carga no está en equilibrio aquí, como sabemos por muchos fenómenos, incluyendo la desintegración beta. Esta es la causa de la asimetría en todos los tipos de interacciones cuánticas, y debe causar asimetría en los diagramas místicos también. Como esos diagramas son representaciones de reciclado de carga, tenemos que mirar cómo los protones y el núcleo reciclan carga realmente. Como he mostrado, la carga entra en los polos, pero incluso eso tiene que estudiarse más en detalle. Resulta que la misma carga es polar, y podemos tener fotones y antifotones. Los antifotones simplemente están girando en el sentido contrario a los fotones, y todos los campos pueden tener ambos giros. Un campo puede estar estar equilibrado, en cuyo caso tiene el mismo número de fotones que de antifotones. O puede estar desequilibrado, teniendo más de unos o de otros. En la Tierra, nuestra distancia del Sol nos hace tener más o menos el doble de fotones que de antifotones, y sabemos esto de forma experimental[por traducir]. Dado que tenemos más giros de un tipo que de otro, los giros no se cancelan y tenemos un campo con un giro residual, al que llamamos magnetismo.

Básicamente, significa que entra más carga en el polo sur de nuestro protón o núcleo de la que entra en el polo norte. Así que si dibujamos nuestro núcleo como un hexagrama, tenemos que hacer nuestro triángulo inferior dos veces mayor que el superior. Así:


Ahora bien, podríamos dibujarlo con el triángulo azul dentro del rojo o de muchas otras maneras, pero no importa en realidad. Como es una representación 2D de un campo 3D, está distorsionado desde el principio. Para coincidir con el nivel carrusel del núcleo, los dos triángulos deberían estar a 90º el uno del otro. Y eso incluso sería una aproximación, puesto que no he encontrado evidencia de que solo dos de las posiciones del nivel carrusel estén alimentadas por el polo sur y dos por el norte. Los diagramas prehistóricos, aunque intrigantes, y aunque vagamente correctos, omiten algunas variaciones que descubriremos que son cruciales para entender cómo el campo de carga, y por lo tanto la naturaleza, funcionan. El hexagrama y la flor de la vida son aproximaciones y simplificaciones del núcleo atómico, mostrándonos la naturaleza sextuple del campo de carga emitido. Pero no nos dicen todo lo que necesitamos saber acerca de la estructura nuclear.




Traducción de Roberto Conde.