24 julio, 2013

Sobre la conversión de muflones en elefantes

Sobre la conversión de muflones en elefantes

De la transmutación de los mamíferos


*

Un día llegó a la ciudad de Beirut un barco procedente de Alejandría con un cargamento de animales para el zoo privado del príncipe de Beirut. El príncipe al-Mundhir y el sabio Fermínides esperaban su llegada espectantes.

Tiempo atrás, el sabio Fermínides le aconsejó al príncipe al-Mundhir que comprara muflones y cuatro o cinco elefantes, porque según él, durante el viaje, algunos muflones se convertirían en elefantes.  El príncipe no podía creerlo, pero Fermínides fue tajante, y era un sabio respetado. 

- No se preocupe, majestad, estoy 99.9999999999936% seguro de que algunos muflones se transforman en elefantes durante el camino, ya he preparado este viaje otras veces.

Así que se lo tomó en serio y le dio el dinero para la compra.

- Si lo que dices es cierto, Fermínides, te colmaré de honor y oro para tus estudios, pero si te equivocas, despídete de mi amparo y de tu biblioteca. 

En el puerto de Alejandría había multitud de animales, y da la casualidad que Re al-Ihdad, el mayor comerciante de muflones y elefantes los guardaba juntos, dentro de la misma cerca. 

A Fermínides no se le daba muy bien el comercio, y no le gustaba tratar con mercaderes y gente de baja alcurnia en general. Así que le dio a su sirviente Jiparco el dinero.

- Toma, Jiparco, con esto tendrás para cuatro o cinco ELefantes y un rebaño de muflones  Aposta a iNDos el octogenario esta noche durante el embarque, para que cuente los muflones y los elefantes que entran en el barco.

Fermínides sabía que iNDos el octogenario hacía tiempo que no veía bien y no sería capaz de contar elefantes, pero a Fermínides todo le había salido bien con él en las anteriores travesías, y estaba progresando en sus estudios de la transmutación de los mamíferos. Además era un hombre de costumbres. "Si algo funciona, no lo arregles", solía decirle a sus discípulos. A él le estaba "funcionando" todo muy bien.

Jiparco pagó con el dinero que el príncipe le dio a Fermínides y cuando iNDos terminó de contar, le preguntó:

- ¿Todo bien?
- Sí, todo como dijiste. Se han embarcado 4 ó 5 elefantes, y un rebaño de muflones. 

Jiparco le perdonó al anciano su incertidumbre, pues si Fermínides tenía razón, tanto daba que fueran 4 ó 5. 

En realidad, iNDos el octogenario no veía absolutamente nada desde hacía meses, sólo escuchó su conversación con Fermínides y un montón de ruido cuando los animales subieron al barco, pero no quería perder su trabajo, y le dijo a JiPARCo lo que quería oir. 

Re al-Ihdad, el mercader de muflones y elefantes no cabía en sí de gozo cada vez que Fermínides mandaba alguien a comprarle mercancía. Los ayudantes que mandaba a comerciar con él le pagaban extraordinariamente bien, y no regateaban, a pesar de iniciar el precio de venta, como mandan las leyes no escritas del comercio, a diez veces el valor de la mercancía. 

Así que siempre le "regalaba" elefantes, porque Re al-Ihdad era en el fondo un hombre justo. Y después de todo, nadie sabía apreciar a los elefantes como Kha-Mioh-Khan De Beirut, el adiestrador del zoo del príncipe.

Esa noche decidió darle 28 elefantes, en lugar de los 5 que le pidió Jiparco. ¿O fueron 4? Qué más da. 

Así que el príncipe al-Mundhir quedó asombrado cuando del barco salieron 28 elefantes porque él esperaba 4 ó 5, y colmó al sabio Fermínides de oro y una espléndida biblioteca donde seguir con sus estudios sobre la transmutación de los mamíferos.


*El autor de la imagen del elefante es el usuario nickandmel2006 de flicker. La del muflón es de dominio público. La imagen completa por lo tanto es una modificación de Roberto Conde bajo la licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 2.0