15 julio, 2013

La voyager 1 y la Heliopausa



12 de Julio de 2013, Miles Mathis


La gran noticia espacial de este mes ha sido la publicación de extraños datos de la Voyager desde las cercanías de la Heliopausa. La Heliopausa es el lugar donde termina la influencia del viento solar. De acuerdo con las teorías del mainstream, al cruzar la Heliopausa, la Voyager debería encontrar un descenso brusco de la temperatura de las partículas cargadas, una inversión del campo magnético, y un incremento de los rayos cósmicos desde todas direcciones.

Nada de eso ha ocurrido, así que los astrónomos están confusos una vez más. Antes de esta confusión, te recuerdo que los astrónomos y los físicos entran en caos como unas dos veces al mes últimamente. Cada bit de información que nos llega desde dentro o fuera del Sistema Solar fracasa en la confirmación de los modelos actuales. Y eso por decirlo suavemente. Hemos visto recientemente capas de hielo en Mercurio[por traducir], vientos que aumentan en Venus[por traducir], una atmósfera superior ardiente en Urano[por traducir], un brillo muchas veces por encima de la unidad en Encélado[por traducir], hexágonos en Saturno, y unas docenas más de grandes anomalías. Si añadimos a esto los desastres recientes en las relaciones públicas respecto a la velocidad de los neutrinos[por traducir], el fiasco del Bosón de Higgs[por traducir], el ascenso de Weinstein[por traducir], y varios otros colapsos de alto nivel, esperaríamos que el mainstream simplemente arrojara la toalla. Si la física fuera un equipo de la NFL, ya habrían despedido a los entrenadores y administradores—hasta el utillero—y habrían puesto el equipo a la venta. Si la física fuera como el Congreso, cada teórico habría perdido las últimas elecciones. Si la física fuera una empresa de la Fortune500, habría sufrido una OPA hostil, se la habría despedazado hasta las baldosas y el cableado, y se habría vendido como chatarra. Pero como la física responde sólo ante sí misma, se acaba de pagar su propia fianza, le ha dado a la máquina de hacer dinero, ha cogido un poco, y ha seguido adelante como antes.


De acuerdo con la NASA y el JPL, aunque la Voyager ha salido de la Heliosfera, el campo magnético no se ha invertido. En lugar de eso, se ha incrementado y ha fluctuado, manteniendo su dirección. 



Las partículas cargadas al principio se incrementaron exponencialmente, y luego desaparecieron por completo. Se representan arriba por los puntos verdes. Los rayos cósmicos aumentaron, pero no llegaron de direcciones aleatorias. En lugar de eso, llegaron a menudo en paralelo.


Si vas a las páginas de la NASA, encontrarás a los teóricos intentando explicar desesperadamente estos datos. Usando el diagrama de arriba, nos dicen que "las lineas de campo magnéticas generadas por nuestro Sol (las curvas amarillas) se acercan unas a otras y se intensifican". Pero por supuesto, un diagrama y una afirmación sobre los datos no es una explicación. En las anteriores zonas azules del diagrama, las líneas de campo magnético se estaban alejando, como esperaríamos. Esto era una indicación de un campo solar debilitándose, debido a la distancia al Sol. ¿Cómo podrían empezar a juntarse, a menos que la región exterior a la Heliosfera esté en realidad más cargada que la región interna? Y si ese fuera el caso, el magnetismo debería haberse invertido, como esperaban. La región de fuera no puede estar moviéndose hacia afuera más rápido que el viento solar, porque si fuera así, el viento solar no lo atraparía. Usando la teoría actual, aquí tenemos problemas de lógica y definición. Paradojas.

La distribución tampoco tiene sentido, y prácticamente lo admiten. Aunque diagramen líneas de campo cada vez más juntas a medida que salen de una región a otra, las partículas cargadas no siguen las líneas del campo. Las líneas de campo suben, luego suben y luego suben, mientras que la densidad de partículas suben mucho, luego baja y luego baja mucho. Si el campo magnético no determina las densidades de partículas, entonces ¿Qué lo hace?

En un artículo relacionado, la NASA lo explica como una autopista magnética:

En esta región, las líneas del campo magnético solar están conectadas con las líneas del campo magnético interestelar, permitiendo a las partículas de dentro de la Heliosfera irse pitando y a las partículas del espacio interestelar entrar rápidamente.

¿Disculpe? ¿No deberían poder hacer eso las partículas de todos modos, con autopista o sin ella, con conexión o sin ella? Si el campo magnético mantiene su dirección original, no hay nada que pare a los iones de seguir la dirección que llevaban originalmente, y esta "conexión" de campos internos y externos no tiene sentido. Aquí a menos que puedan darnos algo de mecánica, la conexión y la autopista magnética no nos dice nada. De hecho, si el campo magnético no invierte su dirección, y en lugar de eso aumenta su intensidad, las partículas cargadas deberían continuar saliendo. Tanto los iones positivos como los negativos se alejan con el viento solar (otros datos ya antiguos que nunca ha explicado el mainstream). Si el campo magnético está incrementándose y no dándose la vuelta, entonces ¿Cómo es que las partículas del espacio interestelar están "acercándose rápidamente"? Al dibujar las líneas de campo más juntas, la NASA admite que el campo está incrementando su intensidad. Pero un campo en aumento debería repeler los iones que se acercan, no permitir que entren. En la región azul, entendemos que la Heliosfera expulsa a los iones externos. Así que si incrementamos ese campo, debería expulsarlos más. No debería permitir que las partículas se acercaran rápidamente. Atendiendo a las definiciones actuales del campo magnético, unas líneas de campo magnético más juntas en realidad deberían acelerar las partículas hacia fuera. Así que las explicaciones de la NASA de hecho contradicen sus propias definiciones y diagramas del campo.

La razón por la que el mainstream no puede explicar esto es la misma razón por la que no puede explicar ninguna otra cosa sobre mecánica celeste o mecánica cuántica: no tienen mecánica. Tienen un poco de matemáticas y teoría a medio hacer que han remendado durante décadas, pero como es desgraciadamente incompleta, no tiene la capacidad de predecir nuevos datos o explicarlos. Como con todo los demás hoy en día, la explicación es sólo un diagrama y unas cuantas frases contradictorias haciéndose pasar por física.

Concretamente, los físicos que intentan resolver este problema están intentando resolverlo con la mitad de una función de onda y la mitad de un campo de carga. No tienen suficientes grados de libertad para explicarlo de forma sensata. Por ejemplo, en mi reciente artículo sobre la no localidad cuántica, mostré que la función de onda actual es sólo la mitad de una función de onda de verdad. Una forma común de la función de onda actualmente es:

|Ψ,t\ = 1/√2|1,V\|2,V\ + 1/√2|1,H\|2,H\

Eso describe la función de onda como una composición de probabilidades de polarización vertical (V) y horizontal (H). Pero es sólo la mitad de una función de onda, incluso en el caso maś simple. La partícula polarizada verticalmente puede estar girando hacia el Este o el Oeste, y la mismo se aplica al giro horizontal. Como la mecánica cuántica exige simetría, los abuelos deberían haberlo sabido. Están intentado aplicar lo que ahora llamaríamos gauges incompletos o matrices parciales a esas partículas, así que no deberíamos sorprendernos de ver que las ecuaciones de función de onda fracasen al representar partículas reales y campos reales.

He mostrado qe la función de onda más simple es en realidad algo como esto:

|Ψ,t\ = 1/2|1,NV\|2,NV\ + 1/2|1,EH\|2,EH\ + 1/2|1,SV\|2,SV\ + 1/2|1,WH\|2,WH\

Eso representa todas las posibles orientaciones de la partícula, y nos da un campo simétrico. Una vez que hacemos esto, tenemos básicamente una matriz completa, y no necesitamos llenar los gauges con campos fantasma y cosas así. También soluciona la superposición, como ya he demostrado[por traducir].

Todo esto es de suma importancia aquí, porque el campo magnético se basa en el campo de carga, y el campo de carga es lo que define la mecánica cuántica. Así que si completamos y corregimos la función de onda, hemos completado y corregido el campo magnético. Lo que significa que el problema actual es que tenemos fotón de carga (real) que de nuevo es simétrico y que ahora tiene dos veces más grados de libertad que tenía antes. En resumen, tenemos fotones y antifotones.

He mostrado en docenas de artículos anteriores (véanse los enlaces arriba en el párrafo 2) cómo esto resuelve problemas tanto en la mecánica celeste como en la mecánica cuántica, y lo mostraré de nuevo aquí. Hemos visto que aquí el mainstream no tiene manera de explicar el magnetismo en aumento en la frontera, pero eso es sólo porque no tienen manera de aplicar mecánica de giros al problema. Como yo tengo fotones reales con spins reales [giros], y también tengo antifotones girando en la dirección contraria, puedo resolver esto fácilmente.

He mostrado que el magnetismo es el resultado de un campo de carga desequilibrado. En otras palabras, si tenemos un campo con la misma cantidad de fotones que antifotones, no tendremos magnetismo. Los giros se compensaran en suma, y el campo será magnéticamente plano. Eso es lo que vemos alrededor de Venus[por traducir]. Pero si los fotones superan en número a los antifotones, o al revés, tendremos un resto o campo de giro resultante y por lo tanto magnetismo. En la mayoría de los casos—y en este caso en particular—los detectores de campos no pueden diferenciar entre carga y anticarga. El mainstream ni siquiera sabe la diferencia entre fotones y antifotones, así que ves que es imposible para la NASA detectar directamente ninguna diferencia entre carga y anticarga. Sus máquinas sólo pueden medir intensidad de campo o densidad; no pueden medir este tipo de polaridad del campo.

Es cierto que hemos detectado esta polaridad del campo magnético de la que hablo, dado que es lo que detectamos en lo que ahora llamamos desintegración beta[por traducir] y otros resultados similares. Pero hasta ahora sólo la hemos detectado indirectamente. Y no la hemos etiquetado correctamente, de todas formas.

En cualquier caso, la NASA está detectando un campo de intensidad creciente. Esto simplemente significa que está ganando desequilibrio de giro. De esto podemos ver que los datos nos están diciendo que el campo externo mismo no está en equilibrio, porque si lo estuviera, el campo solar se movería al equilibrio a medida que se disipa. En lugar de eso, vemos que en esta región donde el campo solar se encuentra con el campo galáctico, la anticarga domina en alguna cantidad. Así que tan pronto como el campo externo se vuelve más denso que el campo solar, el magnetismo empieza a crecer. El campo externo es más magnético que el campo solar que va desapareciendo, así que eso es lo que vemos.

Este resultado tampoco debería haber sido inesperado, porque he señalado otras evidencias[por traducir] de que el Sistema Solar debe estar pasando a través de una zona de anticarga. En enero de 2011, expliqué que los números descendentes del Sol eran una evidencia de esta zona de anticarga.

Así que ¿Por qué no se invierte el campo magnético? Porque esta inversión del campo concreta no provoca una inversión del campo magnético. Os he presentado un campo magnético que tiene su fuente principal de giros invertida, pero eso no es lo que llamamos en la actualidad un campo magnético invertido. Recuerda, el mainstream ni siquiera conoce los antifotones o la anticarga, así que no podría haber definido un campo magnético invertido de esa manera. Cuando dicen que esperaban un campo magnético invertido, se refieren a un campo con los potenciales invertidos. Cuando invertimos un campo magnético aquí en la Tierra, significa que los electrones hacen espirales en la otra dirección, no que giren en la otra dirección.

Así que ¿Por qué no detectamos eso? ¿No invertiría el movimiento espiral de los electrones un campo de carga con un giro invertido? No en este caso. Para ver por qué, tenemos que observar la diferencia entre invertir un campo magnético aquí en la Tierra e invertirlo en una frontera como esta. Si queremos darle la vuelta a un campo magnético en el laboratorio, tenemos que invertir el potencial, y mecánicamente hacemos eso invirtiendo el giro de la carga. Así que está ocurriendo lo mismo a nivel fundamental en este problema de la Heliopausa, que es lo que está desconcertando a todos. Todo es lo mismo... salvo una cosa:

No podemos manipular y transformar fotones en antifotones en el laboratorio. Bueno, podríamos, pero no lo hacemos. Para invertir un campo magnético, o para invertir un potencial magnético, lo que hacemos es invertir la dirección del campo de carga. En otras palabras, no le damos la vuelta a los fotones y los enviamos desde la misma dirección. No creamos antifotones y los enviamos desde el mismo lado del experimento. Lo que hacemos—a efectos prácticos—es enviar los mismos fotones desde el lado contrario. De esta manera, las partículas que están en el campo, como los electrones, las verán como antifotones. Cualquier colisión de los giros creará efectos contrarios a los que medíamos antes, así que hemos invertido el campo.

Pero en el problema actual de la Heliopausa, no estamos viendo eso. Lo que tenemos allí es un campo doblemente invertido, pues tenemos antifotones viniendo desde la dirección contraria. Si vinieran fotones desde la dirección contraria tendríamos un campo invertido, pero si vienen antifotones desde la dirección contraria, lo invierten de nuevo. Así que ya veis, el campo de la Heliopausa se ha invertido. Pero se ha invertido dos veces, lo que se ve como una ausencia de inversión. Los electrones no harán espirales en dirección contraria. 

Déjadme decirlo de otra manera, para asegurarme de que se entiende. Cuando los fotones y los antifotones se mueven en la misma dirección, y chocan de lado, sus giros se cancelan, y esto cancela campo magnético local. Pero si se mueven en direcciones contrarias y chocan de lado, los giros aumentan en realidad. Para un fotón, un antifotón que viene en la dirección contraria parece otro fotón, en cuestión de giros. He usado esta simple mecánica de giros para explicar el magnetismo de los núcleos atómicos como el del hierro en un artículo reciente[por traducir], y te recomiendo que leas ese artículo también. Es precisamente este aumento de giro a través del eje del hierro el que provoca su elevada conducción magnética.




Ahora veamos las partículas cargadas en la frontera. Las partículas cargadas se ven empujadas desde ambos lados de la región fronteriza, pero eso es debido principalmente a lo que deberíamos llamar consideraciones eléctricas, no magnéticas. En otras palabras, es una cuestión de movimiento lineal de los fotones de carga, no de giros. En la Heliosfera, los fotones se mueven hacia fuera. Más allá de la Heliopausa, los antifotones se mueven hacia dentro. Por lo tanto, deberíamos esperar que los fotones y los antifotones empujaran otras partículas con ellos—y no solo iones. Las moléculas se verán empujadas también por este movimiento básico, si están presentes. Pero los iones se verán empujados de forma más eficiente, puesto que se verán empujados tanto por el campo eléctrico como el magnético. Y todas las partículas estarán ionizadas en esta región de todas formas, pues nada les impide ser giradas por los fotones y antifotones. De todas formas, como esta región es una región de densidades de carga iguales (esa es la definición de pausa, o debería serlo), actúa como un mínimo del campo. Las partículas se ven empujadas hacia esa frontera, pero no a lo largo de la misma. Siendo un mínimo del campo, la frontera no tiene potencial de paso para los iones, y de este modo las partículas se acumulan allí de forma natural. Eso es todo lo que vemos en el diagrama de la NASA. Los puntos no siguen la líneas porque las líneas son líneas de campo magnético y los puntos están siguiendo potenciales eléctricos (o subeléctricos, es decir, de carga).

Dirás, "Pero los fotones y los antifotones no están parándose o acumulándose en la frontera, así que ¿Por qué lo harían los iones? La carga tiene potencial de paso, así que ¿Por qué los iones no?" Aunque los fotones no choquen de frente, frenándose unos a otros por debajo de c, los iones sí chocan con los fotones. Los iones van a donde los fotones los llevan, por contacto directo. Pero una vez en la frontera, los iones también tienen que responder a los antifotones que vienen de la otra dirección. Como tenemos un área de densidades de carga iguales viniendo de direcciones contrarias, los iones están atrapados. Los fotones no son capaces de atraparse unos a otros, pero son capaces de atrapar fácilmente a los iones, que son mucho más grandes. Y así los iones se acumulan de forma natural en esta banda de igual densidad.

Ahora , ¿Y los rayos cósmicos? Los rayos cósmicos son en realidad protones (habitualmente), no rayos de luz. Normalmente son protones de muy alta energía. Así que una vez más estamos observando iones. Tienen bastante energía como para atravesar esta frontera de igual densidad de carga; pero la pregunta es, ¿Por qué no vienen de todas las direcciones? La razón tienen que ver con la frontera. Para empezar, la Heliosfera no es realmente una esfera. Es más parecida a un disco. La mayor parte de la Heliosfera—especialmente en cuestión de carga, magnetismo, etc.—están en el plano ecuatorial. Ahí es donde están los planetas y donde la Voyager ha pasado toda su vida. La galaxia tampoco es una esfera. Es un disco, como sabemos. Como ambos campos son casi planares, nunca hubo ninguna razón para esperar un número igual de rayos cósmicos desde todas las direcciones. Sólo si esperamos que la mayoría de los rayos cósmicos vengan de otras galaxias esperaríamos una distribución celeste aleatoria. Pero no lo esperamos. Aunque podríamos recibir rayos cósmicos de otras galaxias como Centaurus A, ni si quiera eso es seguro. Y por las leyes de la distancia y la emisión esférica, tendríamos muchas más probabilidades de recibirlos de galaxias más cercanas. En nuestra propia galaxia, sería mucho maś probable que los recibiéramos de la dirección de la franja de la Vía Láctea, que es donde reside el núcleo, así como el grueso de las supernovas.

Vemos una distribución aleatoria en aquí en la Tierra sólo porque estamos tan cerca del Sol, en un fuerte campo magnético. El Sol puede doblar los rayos hacia nosotros en una diversidad de caminos. También estamos dentro de las órbitas de cuatro planetas muy grandes, y esos planetas también pueden doblar los caminos de los rayos cósmicos. Así que vemos un montón de rayos cósmicos desviados, rayos que probablemente serían casi paralelos al plano galáctico, pero que fueron doblados en dirección hacia nosotros por el Sol o los jovianos. Pero en la Heliopausa, eso ya no es cierto. El Sol y los jovianos desvían muchísimo menos, así que la dirección de los rayos cósmicos no se ha distribuido aleatoriamente. Ahí fuera, deberíamos esperar que los rayos cósmicos vinieran o bien de la franja de la Vía Láctea, del núcleo, o en alguna linea de desvío principal a partir de ese plano o punto. La NASA no nos dice la dirección real o el plano de los rayos, así que no tengo datos para explicar. Pero nunca prediría una distribución aleatoria de rayos cósmicos. Tienen que venir de donde fueron producidos, y no de cualquier sitio. Como no pueden ser producidos en grandes números desde una perpendicular del plano galáctico, el sentido común nos dice que busquemos a la mayoría en ese plano. Y si vienen del núcleo o están siendo desviados desde allí por algún camino concreto, entonces por supuesto que llegarán casi paralelos.

Traducción de Roberto Conde

Original en milesmathis.com